Palabras de Carlos Ruiz Massieu, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia Sesión del Consejo de Seguridad

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11 Ene 2024

Palabras de Carlos Ruiz Massieu, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia Sesión del Consejo de Seguridad

 

Palabras de Carlos Ruiz Massieu, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia
Sesión del Consejo de Seguridad

 

Gracias, Señora Presidenta.

 

Señora Presidenta,

Agradezco la oportunidad de informar una vez más al Consejo de Seguridad, en el inicio de un nuevo año que puede ser decisivo para la paz en Colombia.

Es un placer estar acompañado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, a quien reitero mi agradecimiento por la continua cooperación del Gobierno con las Naciones Unidas en Colombia.

También celebro hoy la participación en esta reunión de la Sra. Yolanda Perea Mosquera, una destacada lideresa afrocolombiana cuya labor en favor de los derechos de las mujeres y las víctimas, y la respuesta a la violencia sexual relacionada con el conflicto es un poderoso ejemplo de la resiliencia y el compromiso de la sociedad civil colombiana.

Ciertamente, a pesar de los muchos y serios retos que aún enfrenta el país para apagar los restos de un conflicto armado que ha durado más de seis décadas, es un inmenso privilegio y una oportunidad para las Naciones Unidas estar en esta posición para ayudar al Gobierno y al pueblo colombianos en su empeño por consolidar la paz. Como vimos recientemente durante las celebraciones del séptimo aniversario del Acuerdo Final de Paz, en el caso de Colombia hay obstáculos por superar, pero también hay ingredientes para el éxito que un ejemplo en escenarios de conflicto en otros lugares del mundo. En primer lugar, un acuerdo de paz negociado políticamente que proporciona una hoja de ruta detallada para abordar las causas y consecuencias del conflicto; un acuerdo que sigue siendo tan relevante hoy como el día en que se firmó. En segundo lugar, una fuerte voluntad política nacional, como podemos ver en los compromisos expresos del Gobierno, las diversas instituciones del Estado y la sociedad civil. Y tercero, una región y una comunidad internacional, incluido este Consejo, que se ha mantenido unida en su apoyo al proceso de paz, justamente inspirada por el inquebrantable compromiso de los colombianos con la paz.

 

Señora Presidenta, Distinguidos Miembros del Consejo,

Como se describe en el más reciente informe del Secretario General, el año que acaba de pasar dio muestras de los claros vínculos entre la implementación del Acuerdo y las iniciativas de diálogo con otros actores armados emprendidas por el Gobierno. Los desarrollos recientes también ilustran la necesidad de avanzar de manera coherente en estos procesos, que, concebidos de manera integral, tienen el potencial para hacer frente a los retos persistentes y ampliar el alcance de la paz. Luego de haber puesto cimientos importantes,  es necesario entender esta etapa como una oportunidad para acelerar el ritmo y materializar los compromisos acordados. Que 2024 sea un año de implementación.

Por ejemplo, el pacto para la implementación del Capítulo Étnico y las prioridades fijadas por la Vicepresidenta en este mismo sentido, deben servir de guía para avanzar en este componente transformador del Acuerdo durante 2024.

Asimismo, es de resaltar el notable incremento de la adquisición y formalización de tierras como resultado de la priorización de la reforma rural integral en la agenda del Gobierno. Además, estoy seguro de que, si se usa de la manera esperada, el Sistema Nacional de Reforma Agraria, recientemente puesto en marcha, contribuirá a profundizar estos resultados en beneficio de poblaciones campesinas, pueblos étnicos y mujeres rurales.

Traducir la muy esperada política pública para el desmantelamiento de grupos armados ilegales y organizaciones criminales en acciones concretas y contundentes, cuyos resultados sean sentidos por las poblaciones en los territorios, sería otro paso fundamental en este necesario tránsito entre la formulación de planes y su debida ejecución.

Sin duda, construir sobre los avances y dar prioridad a las áreas que han quedado rezagadas será fundamental para satisfacer las expectativas de millones de colombianas y colombianos, y para fortalecer la legitimidad y la credibilidad del Acuerdo, que son precondiciones para el exitoso desenlace de otros esfuerzos de paz que están actualmente en curso.

 

Señora Presidenta, Distinguidos Miembros del Consejo,

Indiscutiblemente, la seguridad es la base para el buen desarrollo de cualquier iniciativa de paz. Sin embargo, ha habido eventos en varias regiones del país que son motivo de preocupación.

Lamentablemente, desde la fecha de corte del informe, cuatro excombatientes de las extintas FARC-EP han sido asesinados en Cauca, Chocó, Sucre y el Meta, respectivamente. Continúan también los crímenes contra líderes y lideresas sociales, incluyendo indígenas y reclamantes de tierra. Quiero condenar una vez más ante este Consejo de Seguridad y en los términos más enérgicos posibles estos ataques injustificables, que además erosionan el tejido social de comunidades enteras.

La situación en zonas de departamentos como el Cauca, caracterizado por la presencia significativa de pueblos indígenas y afrocolombianos, es particularmente desafiante como consecuencia de la presencia y acciones de distintos actores armados. Es precisamente en áreas como estas en donde se necesita con mayor urgencia el despliegue integral del Estado para frenar y contener la violencia.

Pero, por otro lado, hay regiones en donde, aún en medio de dificultades, hay evidencias de que es posible revertir la violencia. Por ejemplo, según cifras de la Policía Nacional, los homicidios se redujeron en un 16% entre enero y octubre de 2023, comparado con el mismo periodo de 2022, en los municipios donde se implementan los programas de desarrollo con enfoque territorial (PDET), municipios que son y han sido históricamente afectados por el conflicto. Reducciones notables se dieron, por ejemplo, en municipios de los departamentos de Arauca y del Meta. Pero para que estos y otros resultados alentadores no sean solamente coyunturales y logren ser sostenibles, es fundamental que se avance sin demora en la implementación efectiva de políticas públicas claves de prevención y protección. Dichos esfuerzos, realizados en paralelo y en complemento con el desescalamiento que se busca a través de los diálogos con distintos grupos, ofrecen una perspectiva de alivio para la población civil.

 

Señora Presidenta, Distinguidos Miembros del Consejo,

Aunque enfrentando desafíos, el progreso constante dentro del sistema de justicia transicional de Colombia es una razón para el optimismo y la esperanza en 2024. Su estructura innovadora e integral, que combina mecanismos extrajudiciales y judiciales, sigue promoviendo los derechos de las víctimas.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sigue investigando y juzgando graves crímenes cometidos durante el conflicto por antiguos miembros de las FARC-EP, miembros de la fuerza pública, otros agentes del Estado y terceros civiles, al tiempo que se prepara para dictar sus primeras sanciones propias. En diciembre, por ejemplo, la JEP imputó a ocho antiguos integrantes del antiguo Bloque Occidental de las FARC-EP, dentro del Caso 01, por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1993 y 2016.

Dada la crucial importancia de las sanciones propias que impondrá la JEP para el éxito del proceso de paz, es necesario hacer todo lo posible para garantizar que se den las condiciones necesarias para su implementación antes de que sean proferidas por la JEP. Esto significa planificar detalladamente las actividades que se asignarán a las personas condenadas para que las lleven a cabo al servicio de las víctimas y las comunidades, garantizar la financiación y el apoyo logístico para estos proyectos, y establecer las medidas de seguridad adecuadas para que este trabajo se lleve a cabo, especialmente porque se espera que gran parte de él tenga lugar en comunidades rurales. Todo esto requerirá esfuerzos coordinados entre la JEP, autoridades nacionales y locales en el período previo y durante la implementación de las sanciones.

Adicionalmente, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) continúa con la gigantesca tarea de dar consuelo a las familias de unos 100.000 colombianos y colombianas dados por desaparecidos durante el conflicto. En diciembre, una mujer resiliente, Gloria, se reencontró con su hija Irene tras más de treinta años de estar separadas cuando ella fue forzada a dejar su hogar en Putumayo debido a amenazas. Irene tenía tan solo ocho años entonces. Además de facilitar las reunificaciones familiares, desde su creación, la Unidad ha recuperado cerca de 1.200 restos de personas desaparecidas, ayudando a las familias a encontrar finalmente un cierre después de años de sufrimiento.

 

Señora Presidenta,

Me sigue alentando el continuo compromiso con la paz de la gran mayoría de los antiguos miembros de las FARC-EP. Su determinación de seguir adelante a pesar de los desafíos es digna de ser aplaudida. Tengo certeza de que el enfoque integral del Gobierno, con instrumentos como el recientemente establecido Programa Integral de Reincorporación, brinda la oportunidad de satisfacer las necesidades y expectativas de los y las excombatientes. Para ello, es esencial poner en marcha el Sistema Nacional de Reincorporación, con la necesaria participación de todas las entidades relevantes.

Otro avance positivo que me gustaría destacar es el trabajo conjunto del Gobierno y los y las excombatientes en el seno del Consejo Nacional de Reincorporación (CNR) para identificar las “áreas especiales de reintegración colectiva”. Con esta nueva denominación, las partes buscan fomentar la igualdad en el apoyo brindado a los y las excombatientes que optaron por un proceso de reincorporación colectiva, tanto si permanecieron en uno de los lugares originales donde las antiguas FARC-EP hicieron la dejación de armas (conocidos como ETCR), como si se trasladaron a otro lugar en los años transcurridos desde entonces. Estos esfuerzos son prometedores y, sobre todo, demuestran el gran nivel de cooperación en este momento entre las partes para alcanzar objetivos comunes.

 

Señora Presidenta, Distinguidos Miembros del Consejo,

Igualmente debo destacar los positivos avances en las conversaciones entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Saludo los acuerdos alcanzados en el último ciclo de negociación en México en diciembre y el progreso en la implementación de acuerdos previos, entre ellos el cese al fuego bilateral y el trabajo del Comité Nacional de Participación. Quiero animar a las partes a perseverar en la resolución de sus diferencias a través del diálogo, a pesar de los desafíos inherentes en este tipo de procesos. Confío en que la voluntad demostrada hasta ahora conducirá a nuevos resultados durante la siguiente ronda de negociación, a celebrarse en Cuba, incluyendo la prórroga y fortalecimiento del cese al fuego entre las partes, entre otros con la prohibición explícita del secuestro extorsivo, formalizando así importantes compromisos acordados en México.

 

Señora Presidenta,

Saludo también los avances en los diálogos entre el Gobierno y el grupo que se autodenomina EMC FARC-EP. La implementación del cese al fuego bilateral en marcha ha propiciado un nivel de confianza necesario para que el proceso pueda continuar. Les aliento a mantener sus esfuerzos con miras a su consolidación, incluido en el marco del tercer ciclo de negociaciones que acaba de empezar esta semana en Bogotá.  De acuerdo a las partes, sus conversaciones se centrarán, entre otros, en un análisis del cese al fuego con miras a su posible extensión más allá de su actual vigencia al 14 de enero, y sobre medidas para reducir la violencia en el departamento de Cauca. Mantendremos al Consejo informado sobre el desarrollo de estos diálogos.

Es importante reiterar que las legítimas expectativas de seguridad y disfrute de derechos por parte de comunidades en zonas afectadas por el conflicto continúan insatisfechas en varias regiones. Esto se debe principalmente a los altos niveles de violencia generados por las disputas entre grupos armados y la presencia de organizaciones criminales, ante un despliegue limitado de las instituciones del Estado.

En ese sentido, quiero hacer eco del llamado del Secretario General a todos los actores armados a dar muestras concretas de genuina voluntad de paz, contribuyendo al desescalamiento de la violencia en todo el país, poniendo fin a las confrontaciones entre ellos y respetando a la población civil.

 

Distinguidos Miembros del Consejo,

Empezando el año tomaron posesión cientos de nuevas autoridades regionales y locales electos en los comicios que se llevaron a cabo a cabo el pasado Octubre, entre ellas un excombatiente afrocolombiano elegido Alcalde de Cumaribo, en el Vichada. El conocimiento único de estas autoridades de las dinámicas y realidades de sus territorios representa un activo invaluable para cualquier esfuerzo de construcción de paz. A este fin, resulta fundamental fortalecer el trabajo coordinado del Estado entre los niveles nacional, departamental y municipal. Acciones condenables ocurridas en los últimos días, como el atentado contra la vida del Alcalde de Tumaco, ilustran los riesgos que enfrentan las autoridades locales. Asimismo, ponen de relieve la necesidad de garantizarles protección, para lo cual sigue siendo esencial el uso efectivo del Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política previsto en el Acuerdo. Condeno también el secuestro del Registrador del departamento del Chocó.

 

Señora Presidenta,

Aprovecho esta oportunidad para desearles al Señor Otty Patiño y a la Señora Vera Grabe en sus importantes labores como nuevo Alto Comisionado para la Paz y como jefa del equipo negociador con el ELN, muchos éxitos. Vera Grabe es la primera mujer en ocupar esa posición en la larga historia de esfuerzos de paz en Colombia. Sin duda, ambas funciones son claves para concretar y llevar a buen puerto los esfuerzos emprendidos hasta ahora. De particular importancia es también la creación de la consejería de la presidencia dedicada a la implementación del Acuerdo de 2016, que fue anunciada por el Presidente Petro el año pasado. 

 

Señora Presidenta, Distinguidos Miembros,

Quisiera concluir en este sentido resaltando que, para que los avances mencionados puedan consolidarse de manera duradera, es necesario profundizar la implementación del Acuerdo y continuar avanzando en las iniciativas de diálogo con otros actores armados. Continuar trabajando en ambas tareas conscientes de que se refuerzan mutuamente puede generar un círculo virtuoso que permita aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos.

La voz de aliento y la participación activa de este Consejo seguirá siendo un respaldo muy importante, uno de los fundamentos –como decía al inicio– para el éxito. Su esperada visita a Colombia será otro hito en esta historia de compromiso con la paz en Colombia.

Gracias, Señora Presidenta.

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