En Nariño, indígenas en proceso de reincorporación crean puentes de reconciliación con sus comunidades

21 Dic 2022

En Nariño, indígenas en proceso de reincorporación crean puentes de reconciliación con sus comunidades


A través del arte y el deporte se hace énfasis en el enfoque étnico del Acuerdo de Paz y se fortalecen entornos protectores para niños, niñas y jóvenes en el departamento de Nariño.

 

“Vendrá la paz cuando callen todos los fusiles y cuando no haya odio ni venganza, así habrá paz en todos los rincones y brillará en los campos la esperanza”. La frase la pronunció el poeta, albañil y carpintero, Luis Antonio Goyes, el pasado jueves 15 de diciembre, ante unas cincuenta personas que se dieron cita en el salón comunal de la vereda Miraflores, del municipio de Cumbal, en las montañas de Nariño, en límites con Ecuador.
 

Poeta Luis Antonio Goyes, Vereda Miraflores, del municipio de Cumbal, Nariño. 

“Vendrá la paz cuando callen todos los fusiles y cuando no haya odio ni venganza, así habrá paz en todos los rincones y brillará en los campos la esperanza”.

 

 

 

 



La frase fue solo parte de discurso, el cual pronunció en forma de poema, con motivo del cierre del proyecto ‘Pintando Caminos de Paz’, con el que llegó a su comunidad, un parque infantil, implementos deportivos y un mural, en el que quedó grabado su rostro, como un homenaje a los mayores de esta comunidad indígena de Los Pastos.
 


“Qué orgullo mirar cómo va evolucionando este sector, me encanta ver esto. Hoy nos llegaron, además del parque infantil, unos balones, uniformes deportivos, y sillas y mesas para este salón comunal. No son muchas cosas, pero para una comunidad olvidada y estigmatizada como la nuestra, esto es muy significativo”, dijo Cielo Patricia Díaz, lideresa de la vereda.

La comunidad también reconoció el trabajo de Adriana Cuaspud, lideresa de Reincorporación en Nariño, que fue uno de los motores de este proyecto. Su incidencia e interlocución política han permitido poner en el mapa a esta pequeña vereda, que continúa sufriendo la crudeza del conflicto armado. “Nosotros (los excombatientes) vivimos parte de esta guerra, algunos como, yo, salimos con vida, y estamos aquí para apoyar la paz”, dijo.
 

Adriana Cuaspud, lideresa de Reincorporación en Nariño.


Al cierre del evento hubo un campeonato deportivo, una minga y un almuerzo comunitario en el que se celebró la ejecución del proyecto, que fue realizado con el objetivo de crear puentes de reconciliación entre indígenas en proceso de reincorporación con sus comunidades y para fortalecer los entornos protectores de niños, niñas y jóvenes.

Según Margoth Botina, representante de la Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y Contra la Guerra, Redepaz, en Pasto, Nariño, una de las fortalezas de este proyecto es que se concertó con la comunidad a través de la tulpa, “que es un espacio tradicional de diálogo de las comunidades indígenas. Desde esos diálogos se construyeron los murales y este bonito proyecto de tejido social”, agregó.

Esta iniciativa fue realizada por la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, con el apoyo de Redepaz y el colectivo de artistas ‘Pintando Semillas de Paz’, conformado por Johan y Esteban Carreño, y Cristhian Castillo, de la ciudad de Pasto. Contó con el apoyo y acompañamiento de firmantes del Acuerdo, y la Organización Internacional para las Migraciones, OIM. Otro de sus objetivos, fue fortalecer la estrategia de Agendas de Reincorporación Comunitaria de la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN).
 

Colectivo de artistas ‘Pintando Semillas de Paz’, conformado por Johan y Esteban Carreño, y Cristhian Castillo, de la ciudad de Pasto. 


De ese modo, se realizaron intervenciones en el resguardo Gran Cumbal, de la vereda Miraflores; en el resguardo Mayasquer, de Tallambí, en Cumbal, donde está la segunda población en proceso de reincorporación más grande del departamento, después de Tumaco; y también en el Cabildo Edén Cartagena, del municipio de Ricaurte.

 

Edén Cartagena quiere vivir en paz

En el Cabildo Edén Cartagena, en Ricaurte, Nariño, el sábado 10 de diciembre, se hizo otro evento comunitario, en el que hubo intercambio de saberes, campeonato deportivo y en el que se pintó otro mural, esta vez, destacando a una pareja de mayores de la comunidad: doña Ercilia, una tejedora indígena y, don Leoncio, un trabajador del campo, que también toca la marimba.
 


En este espacio, en el que se entregaron equipos tecnológicos de uso comunitario e implementos deportivos y uniformes, indígenas Awá y excomandantes de origen étnico reconocieron la importancia de estos procesos de reconciliación, que llamaron fundamentales para alcanzar la paz en el territorio.
 


“Para nosotros los firmantes, es muy importante el trabajo que estamos haciendo con nuestras comunidades. Queremos decirles que aquí estamos prestos para apoyar la reconciliación y la construcción de la paz”, dijo Edith Carmenza Marín, presidenta de la Asociación de Reincorporación Ricaurte Nariño por la Paz, Asopazricaurte, de personas en proceso de reincorporación.

 

Una comunidad víctima del conflicto

El gobernador indígena del cabildo Edén Cartagena, Carlos Humberto Ortiz, dijo que el trabajo que se ha realizado “con los firmantes y con la ONU, la OIM y ARN, ha sido muy bonito. Hemos hecho varios encuentros que son importantes para ellos y para nosotros, que somos una comunidad víctima y que sigue afectada por la violencia; lo único que queremos es vivir en paz y que, cualquier grupo armado que esté en la zona, respete nuestras autonomías y los derechos humanos”.
 

Gobernador indígena del cabildo Edén Cartagena, Carlos Humberto Ortiz.


Y es que casi todos los actuales habitantes de este Cabildo son población desplazada por el conflicto del resguardo de Magüí, y de otros resguardos del municipio de Ricaurte. A Edén Cartagena llegaron en 2006 y solo hasta el 2009 este territorio fue reconocido como cabildo indígena. Desde el 2011, buscan su reconocimiento como resguardo, con el objetivo de recibir transferencias directas de gobierno, para promover proyectos sociales prioritarios para esta comunidad que sigue siendo afectada por la presencia de actores armados.

En estas zonas, así como en todo el departamento de Nariño, y en las zonas más apartadas del país, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia hace presencia para verificar la implementación de puntos específicos del Acuerdo de Paz, como la reincorporación y las garantías de seguridad; para verificar, cuando estas se impongan, el cumplimiento de las sanciones restaurativas de la Justicia Especial para la Paz (JEP), y, en general, para apoyar a los colombianos en su búsqueda de una paz estable y duradera.
 

 

Por: Jorge Quintero 
Oficial de Comunicación Estratégica 
Misión de Verificación de la ONU en Colombia