En Hacarí, Norte de Santander, Geraldine Ojeda ha encontrado en el trabajo comunitario una forma de construir paz. Líderesa social y comprometida con el desarrollo de su territorio, hoy impulsa junto a firmantes de paz Hacaripaz, una cooperativa de biopreparados orgánicos que reúne esfuerzos, genera oportunidades y fortalece la economía local. Su historia demuestra que, cuando las comunidades trabajan unidas, la implementación del Acuerdo de Paz puede traducirse en beneficios concretos para los territorios.
Para Geraldine, la paz no pertenece únicamente a quienes firmaron el Acuerdo de Paz: es un proyecto colectivo que convoca a toda la sociedad. Su experiencia es también un llamado a dejar atrás la estigmatización y reconocer que la confianza, el diálogo y el trabajo conjunto son esenciales para abrir nuevas oportunidades y seguir construyendo un futuro más inclusivo y sostenible para Colombia.
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