Foro académico analizó avances, desafíos y recomendaciones para fortalecer la implementación urbana del Acuerdo Final de Paz en la capital del país.
A casi diez años de la firma del Acuerdo Final de Paz, la implementación en contextos urbanos se ha consolidado como uno de los grandes desafíos para las instituciones, la academia y las comunidades. Aunque inicialmente gran parte de los esfuerzos se concentraron en los territorios rurales, las dinámicas de los últimos años han puesto de relieve la necesidad de adaptar las herramientas y estrategias de implementación a las realidades de las ciudades.
Con este propósito, en el marco de la Semana por la Paz, víctimas, personas firmantes del Acuerdo, representantes institucionales y miembros de la academia participaron en el panel “Avances, retos y recomendaciones para la implementación urbana en Bogotá”, organizado por el Instituto de Derechos Humanos y Construcción de Paz Alfredo Vázquez Carrizosa de la Pontificia Universidad Javeriana, en coordinación con la Consejería Distrital de Paz, Víctimas y Reconciliación de Bogotá y con el apoyo de la Oficina Regional de Bogotá de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

El encuentro se desarrolló como parte de la conmemoración de los diez años del Acuerdo Final de Paz y permitió reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos pendientes para fortalecer su implementación en entornos urbanos.
Para Lourdes Trinidad Muñoz Méndez, líder comunitaria de Ciudad Bolívar, víctima del conflicto armado y representante de la Fundación Provee Paz y Vida, el principal reto sigue siendo que los beneficios de la implementación lleguen de manera efectiva a los territorios y comunidades. “Nosotros como organizaciones y como territorios esperamos que se sigan implementando los emprendimientos y los proyectos productivos, y cómo se puede mejorar la situación de las mujeres para que se capaciten y consigan un empleo, además de buscar soluciones de vivienda para familias que viven en condiciones muy difíciles en Ciudad Bolívar”, señaló.
Durante el panel, Doris Suárez Guzmán, firmante del Acuerdo Final de Paz y fundadora de la Casa de la Paz La Trocha, destacó que la implementación en las ciudades representa una realidad que no fue prevista inicialmente durante la negociación. “Nunca se pensó en la implementación del Acuerdo en la ciudad. No se tenía previsto un enfoque urbano por la tendencia campesina de las extintas FARC-EP, pero el tiempo fue demostrando otras realidades”, afirmó. Asimismo, resaltó que Bogotá se ha convertido en un escenario de aprendizaje, articulación y construcción de confianza entre diversos sectores sociales comprometidos con la paz.
Por su parte, Humberto Librado, profesor de la Universidad Javeriana, subrayó la importancia de reconocer a la capital colombiana como un espacio de encuentro y pluralidad. “Es fundamental para Bogotá entender que somos un crisol; somos un encuentro de muchas variedades de pensamiento. El proceso de implementación nos brinda la oportunidad de encontrarnos con quienes han decidido construir sus proyectos de vida en la legalidad y avanzar juntos hacia una mejor ciudad y una mejor sociedad”, manifestó.
Alessandro Preti, Director de Verificación de la Misión de la ONU en Colombia, destacó que la implementación del Acuerdo en las ciudades constituye una experiencia relativamente nueva que abre la posibilidad de consolidar a los entornos urbanos como escenarios de construcción de paz. En ese sentido, resaltó que “Bogotá ha desarrollado importantes herramientas institucionales para avanzar en este propósito y podría convertirse en un referente para otras ciudades del país”.
Entre las buenas prácticas identificadas, señaló la creación de una arquitectura institucional propia para la implementación del Acuerdo, el fortalecimiento del trabajo territorial a través de mecanismos locales de participación y la capacidad de adaptar instrumentos concebidos originalmente para contextos rurales a las realidades urbanas de la ciudad.
Preti también enfatizó la necesidad de “fortalecer la sostenibilidad de los procesos de inclusión socioeconómica, promoviendo estrategias de generación de oportunidades que involucren de manera más decidida al sector privado, el sistema educativo y las políticas de desarrollo de la ciudad”. Asimismo, destacó la importancia de mantener a las víctimas en el centro de los esfuerzos de implementación.
Desde la institucionalidad distrital, Patricia Paola Padilla, Directora de Paz y Reconciliación de la Consejería Distrital de Paz, Víctimas y Reconciliación, señaló que uno de los principales avances ha sido la territorialización del Acuerdo Final de Paz en Bogotá. “Un reto ha sido adaptar las herramientas para implementar el Acuerdo con enfoque urbano y superar la lógica sectorial, de manera que todas las entidades aporten desde sus competencias a este propósito común”, explicó.
Padilla también destacó la importancia de fortalecer la pedagogía para la construcción de paz en la ciudad. “Con frecuencia se piensa que el conflicto armado ocurrió lejos de Bogotá, cuando en realidad la ciudad ha sido receptora de víctimas, firmantes y comunidades afectadas por la violencia. Comprender esta realidad es fundamental para avanzar en procesos de reconciliación”, afirmó. Solo en la capital colombiana, hay 425.069 víctimas del conflicto armado que viven en ella, según los registros oficiales, a corte de septiembre de este año.
En materia de reincorporación, la ciudad continúa fortaleciendo las estrategias de inclusión socioeconómica para la población firmante del Acuerdo. De acuerdo con cifras de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), a septiembre de este año Bogotá cuenta con más de 700 personas firmantes en proceso de reincorporación, equivalentes al 5,5 % del total nacional, concentrados en especial en las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, Suba y Usme.

Los panelistas coincidieron en que la implementación urbana del Acuerdo de Paz exige respuestas institucionales adaptadas a las dinámicas de las ciudades, una mayor articulación intersectorial y una participación activa de las comunidades para garantizar procesos sostenibles de reconciliación y construcción de paz.
Tras el panel, las personas participantes se organizaron en mesas de trabajo dedicadas a los ejes de Reforma Rural Integral, Reincorporación y Víctimas, con el fin de profundizar en los avances, desafíos y perspectivas de cada componente en el contexto urbano de Bogotá.

La actividad hace parte de una investigación que actualmente desarrolla la Pontificia Universidad Javeriana con el apoyo de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia sobre la implementación del Acuerdo Final de Paz en contextos urbanos.
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