Señor Presidente Gustavo Petro, excelencias, distinguidos invitadas e invitados, es un honor participar en este espacio de diálogo multilateral.
Esta Conferencia representa una valiosa oportunidad para fortalecer la cooperación en materia de reforma agraria y construcción de paz. Desde la firma del Acuerdo Final de Paz en 2016, Colombia ha ocupado un lugar destacado en el debate internacional sobre este tema.
La Reforma Rural Integral es un pilar esencial para consolidar una paz sostenible. No se trata únicamente de generar oportunidades económicas, sino de enfrentar desigualdades históricas que han alimentado los ciclos de violencia. La experiencia comparada demuestra que la reforma agraria ha sido clave en la resolución de conflictos rurales y en la construcción de paz.
Distinguidos delegados y participantes,
En Colombia, la Reforma Rural Integral, cuya implementación verificamos desde 2023, busca transformar los territorios y desarrollar un campo pacífico y próspero.
En primer lugar, apunta a prevenir conflictos abordando una causa estructural del conflicto armado: la desigualdad en el acceso a la tierra. El campesinado ha sido el principal afectado: la mayoría de los más de ocho millones de personas desplazadas son rurales, y el despojo alcanzó millones de hectáreas.
Tanto el Informe de la Comisión de la Verdad como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han subrayado la relación entre conflicto y concentración de la tierra. La reforma ofrece instrumentos para la adjudicación de tierras y la transformación territorial, generando oportunidades de desarrollo.
En segundo lugar, busca cerrar brechas urbano-rurales y promover mayor prosperidad para el país. No es solo acceso a tierra: implica presencia efectiva del Estado, bienes públicos, servicios e infraestructura que impulsen el desarrollo rural.
Asimismo, contribuye a reducir la pobreza y la desigualdad. Hoy, la pobreza multidimensional rural alcanza el 24,3%, frente al 11,5% nacional. Estas cifras reflejan millones de vidas. Garantizar acceso a tierra, servicios y medios de vida dignos para campesinos sin tierra, víctimas, mujeres rurales y pueblos étnicos es fundamental.
La reforma también ofrece alternativas frente a economías ilegales. Más del 90 por ciento de los cultivos ilícitos se concentran en territorios priorizados por el Acuerdo. Cuando existen oportunidades legales y presencia estatal, se reduce el espacio para la acción de grupos armados y economías ilícitas.
Por ello, es imprescindible implementar las reformas con celeridad y determinación.
La Misión de Verificación, como solicitado por el Presidente Petro, está haciendo la veeduría de la implementación de la reforma rural integral, y del marco legal e institucional necesario para su implementación -incluyendo el establecimiento de instituciones claves como ser la Jurisdicción Agraria- así como los esfuerzos de acceso a tierras y transformación territorial.
Sin embargo, persisten desafíos importantes.
El desarrollo rural debe ir acompañado de políticas de seguridad humana. Paz, desarrollo y seguridad son agendas complementarias. La reforma no puede avanzar si reclamantes de tierras, campesinos y funcionarios enfrentan amenazas. El Acuerdo contempla medidas de prevención y protección que deben implementarse plenamente, incluyendo el desmantelamiento de grupos criminales.
Finalmente, avanzar hacia sociedades más prósperas e inclusivas requiere fortalecer el rol central de las mujeres rurales. Ampliar su acceso equitativo a la tierra y potenciar su liderazgo no solo cierra brechas históricas, sino que consolida bases más firmes para una paz sostenible y duradera.
¡Muchas gracias!






