En este municipio, históricamente golpeado por el conflicto armado, una estrategia liderada por la Personería Municipal promueve la construcción de paz.
San José del Palmar, municipio chocoano, rodeado de montañas y con una riqueza ambiental notable, pues más de la mitad de su territorio hace parte del Parque Nacional Natural Tatamá, ha sido también históricamente afectado por el conflicto armado. De hecho, tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016, fue clasificado como municipio ZOMAC, Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado.
Allí, su personera municipal, Helen Johana Cuero Rivas, lleva a cabo una apuesta sostenida por la prevención y la promoción de derechos, articulando esfuerzos con comunidades, instituciones educativas, el sector justicia y el Sistema de las Naciones Unidas, para construir entornos protectores y ofrecer a niñas, niños y jóvenes alternativas reales frente a las dinámicas de la violencia.
Para la Personera, la construcción de paz ocurre en la escuela, en la vereda, en la cancha de fútbol y en los espacios donde niñas, niños y adolescentes descubren que los derechos no son conceptos lejanos, sino herramientas reales para proteger la vida, resolver conflictos y transformar su entorno. Su enfoque parte de una idea clave: formar ciudadanía desde edades tempranas es una forma efectiva de desescalar violencias, fortalecer el tejido social y ofrecer alternativas reales a las nuevas generaciones.
En 2025, la Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana 007, en la que advirtió sobre riesgos persistentes para la población civil, asociados a dinámicas del conflicto armado, posibles disputas por control territorial, afectaciones a la movilidad y escenarios de presión sobre comunidades rurales. El documento alertó especialmente sobre la vulnerabilidad de niños, niñas, adolescentes y llamó a reforzar la presencia institucional para prevenir hechos como amenazas, intimidaciones, reclutamiento y otras vulneraciones de derechos humanos.
La Personería y la escuela como primer territorio de paz
Helen explica que uno de los pilares de este trabajo es la Red de Niñez Defensora de la Constitución, una iniciativa liderada desde la Personería, que busca que niñas y niños conozcan sus derechos y deberes, a través de la cartilla Guardianes de la Constitución, producida por la Corte Constitucional, para que aprendan a identificarlos en su vida cotidiana y desarrollen capacidades para defenderlos de manera pacífica. El programa fue integrado al currículo escolar, especialmente en las áreas de Cátedra de Paz y Ciencias Sociales, lo que permitió un proceso continuo durante todo el año académico.
En las aulas, los estudiantes analizan situaciones cercanas: el derecho a la salud, el respeto por la identidad, el libre desarrollo de la personalidad o los efectos del acoso escolar. Las metodologías son participativas y creativas. Jornadas de “Pintura por la paz”, dramatizados, interacción con el micrositio virtual para aprender de la Constitución, o incluso, en formato de picnic, que convierten el aprendizaje en una experiencia cercana y significativa, especialmente para niños y niñas de zonas rurales donde la deserción escolar es un riesgo latente.

Según cuenta la personera, durante el último año, cerca de 36 estudiantes participaron activamente en estas actividades. Muchos expresaron que el programa les permite “hablar de lo que piensan y sienten”, “aprender a respetar” y “sentirse escuchados”, elementos fundamentales para construir confianza y sentido de pertenencia en un territorio marcado por la dispersión y las brechas históricas.
Un estudiante Embera Katío de la I.E. San José contó que hoy se reconoce como defensor de la Red de Niñez palmareña. “Gracias a las enseñanzas y a las actividades donde podíamos expresar lo que sentíamos y pensábamos, aprendí que debemos respetar todas las culturas, etnias y lenguas que hablamos. Es nuestro derecho fundamental en la Constitución de Colombia”, afirmó.
Respecto al trabajo con adolescentes y jóvenes, se profundiza a través del Programa de Liderazgo y Construcción de Paz: “Jóvenes que Transforman”, también impulsado desde la Personería Municipal. Cada quince días, un grupo de estudiantes participa en sesiones formativas donde combinan contenidos académicos con actividades sociales y culturales.
Allí nació una herramienta pedagógica clave: el “pasaporte de misiones”, diseñada para retar a las y los jóvenes a poner en práctica lo aprendido mientras cumplen con su servicio social educativo. Esta estrategia no solo les permite sensibilizarse frente a las problemáticas del territorio, sino que también fortalece su capacidad para identificar oportunidades de mejora de las condiciones sociales y comunitarias en San José del Palmar.
En ese orden de ideas, entre esas misiones estaban la elaboración de derechos de petición y el uso del mecanismo de la tutela. No fue un ejercicio simulado. Guiados por la Personería, los jóvenes acompañaron un caso real: una tutela para proteger el derecho a la salud de un niño de 10 años, compañero de la institución educativa.

Helen informa que la respuesta judicial fue favorable, pero el momento más significativo llegó después. El juez, acogiendo una de las solicitudes, explicó directamente al niño, a través de una carta en un lenguaje claro y cercano, cómo había sido protegido su derecho. El estudiante leyó la carta en voz alta ante sus compañeros, mediante un video pedagógico, indicando cómo se le protegió el derecho fundamental a la salud, pero también cómo funciona la justicia y por qué también les pertenece a las niñas, niños y adolescentes. Para muchos de ellos, fue la primera vez que comprendieron que los mecanismos constitucionales no son ajenos ni inaccesibles. La experiencia transformó la percepción sobre la justicia: dejó de ser algo distante y se convirtió en una vivencia concreta de solidaridad, acompañamiento y acción colectiva.
La formación de estos jóvenes impulsada por la Personería contó con la visita de la escuela de Robótica del Chocó, junto a la Misión de Verificación de las Naciones Unidas. A través de la realidad virtual, los jóvenes conocieron historias del Acuerdo de Paz, y dieron significado a las herramientas pedagógicas y el uso de la tecnología para fortalecer el liderazgo, la creatividad y la cultura de paz en las nuevas generaciones.

Una estudiante de 15 años fue una de las participantes en la jornada de Realidad Virtual. Para ella, la experiencia fue “muy positiva”. Escuchar al profesor de Robótica la motivó a seguir sus sueños y a trabajar por la paz en San José del Palmar. “Gracias a la Personería aprendimos sobre liderazgo, trabajo en equipo y la importancia de conocer nuestros derechos y deberes. También entendimos que existen herramientas para defender a las personas más vulnerables”, afirmó.
Cultura, equidad y comunidad
Nos cuenta Helen que la formación en derechos se complementa con actividades culturales y solidarias. Los jóvenes han participado en velatones por el Día Internacional de la Paz, impulsaron jornadas artísticas, pedagógicas y culturales; así como también organizaron acciones de autogestión, como la venta de alimentos con apoyo de las acudientes de familia, para recaudar recursos. Con estos fondos se adquirieron juguetes didácticos entregados a dos escuelas de las veredas, fortaleciendo el aprendizaje a través del juego y la solidaridad.
El enfoque de equidad de género y prevención de violencias también atraviesa las iniciativas. Con herramientas pedagógicas desarrolladas junto a UNICEF, niños y niñas reflexionan sobre igualdad, respeto y violencia basada en género. En la cancha de fútbol, por ejemplo, el juego mixto se convierte en una lección práctica: no hay deportes “de niños” o “de niñas”, sino espacios compartidos donde todos y todas tienen las mismas oportunidades.
El acompañamiento que sostiene los procesos
A lo largo de todas estas acciones, el acompañamiento de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia ha sido un factor decisivo. Su presencia constante en el territorio y su apoyo logístico han permitido que muchas de las iniciativas impulsadas desde la Personería Municipal se materialicen pese a las limitaciones propias de un municipio rural y disperso.
El respaldo de la Misión ha facilitado jornadas pedagógicas, encuentros comunitarios y procesos con jóvenes, además de contribuir al fortalecimiento de espacios de participación local. En un contexto de riesgo advertido por la Alerta Temprana, este acompañamiento internacional refuerza la capacidad institucional para proteger a la población civil y promover respuestas preventivas desde la educación, la participación y los derechos humanos.

Al frente de estos procesos está un equipo institucional comprometido, entre ellos la personera municipal Helen Johana Cuero Rivas, cuya labor se ha centrado en fortalecer la prevención y la promoción de derechos como base para la convivencia y la paz territorial. Sin protagonismos individuales, el énfasis está en el trabajo colectivo y en la articulación entre comunidad, instituciones locales y acompañamiento internacional.
Melissa Jaimes Ochoa
Oficial de Comunicación Estratégica, regional Quibdó
Ana María Bustos Parra
Oficial de Terreno, regional Quibdó
Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia





