La democracia se fortalece con el respeto a la diferencia. Invitación a la reflexión colectiva.
Bogotá D.C., abril 23 de 2026. En el actual contexto electoral y a una década de la firma del Acuerdo de Paz, la Mesa Técnica Interinstitucional de Prevención y Superación de la Estigmatización reitera su compromiso con la construcción de una sociedad democrática basada en el respeto, la inclusión y la dignidad humana, dejando atrás los prejuicios, los señalamientos y la violencia.
Colombia atraviesa un momento que invita a la reflexión colectiva. La participación política libre de todo tipo de violencia hacia las y los firmantes del Acuerdo de Paz es un derecho fundamental y un elemento central de su proceso de reincorporación integral, así como de la consolidación de la paz. Este proceso, que representa una apuesta profunda por la reconciliación, requiere del reconocimiento y la corresponsabilidad de toda la sociedad.
En este sentido, extendemos una invitación respetuosa a funcionarios públicos, medios de comunicación y a la ciudadanía en general a reflexionar sobre el poder de las palabras, los discursos y las acciones. La manera en que nos referimos a quienes han optado por la paz y avanzan en su proceso de reincorporación tiene un impacto directo en su éxito y en la reconstrucción del tejido social. Es fundamental promover un lenguaje responsable, informado y orientado a la reconciliación. La difusión de información verificada, el reconocimiento de los avances del Acuerdo de Paz y la apertura al diálogo son pilares esenciales para fortalecer la democracia y prevenir nuevas formas de exclusión y violencia.
Superar la estigmatización hacia la población firmante de paz implica reconocer su humanidad, su dignidad y las diversas formas en que aportan al bienestar colectivo. Las comunidades que contribuyen a la construcción de paz con justicia social en los territorios deben ser visibilizadas y valoradas. En este proceso, resulta clave destacar los esfuerzos de quienes lideran experiencias comunitarias, proyectos productivos e iniciativas sociales.
La reincorporación también promueve la participación activa de niños, niñas y adolescentes en espacios de diálogo, reconciliación y acción comunitaria, fortaleciendo la construcción de paz desde edades tempranas y fomentando valores como el respeto, la empatía y la convivencia. Al reconocerles como actores legítimos y protectores de su entorno, se contribuye a derribar estigmas y a consolidar un país en el que todas las generaciones puedan vivir en paz con justicia social.
Invitamos a que la diferencia sea entendida como una oportunidad para enriquecer el debate público y no como un motivo de división. La democracia se nutre de la pluralidad de voces y se fortalece cuando todas pueden participar en condiciones de respeto y seguridad. Cuidar el proceso de reincorporación política y social de las y los firmantes de paz es una responsabilidad compartida. Acompañar este camino con empatía, apertura y compromiso ético es una forma concreta de aportar a la construcción de un país donde la paz sea sostenible.
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